RESERVAS NATURALES
Reserva Florística y Faunística Bosque Telteca
Los primeros pobladores que se conocen de la región
fueron los Huarpes quienes utilizaban eficientemente los
recursos que brindaban las lagunas y el monte.
Con el crecimiento del oasis de cultivo, el agua
subterránea que alimentaba las lagunas mermó y se
disecaron. Luego comenzó un período de tala
indiscriminada para la provisión de carbón, leña y
madera a principios de siglo. La cría de ganado
doméstico implicó otro impacto. La creación de la
reserva y el uso controlado de este ecosistema permiten
que hoy podamos apreciar un bosque en recuperación, que
cada día se aproxima más a lo que fue originariamente.
Los pobladores actuales aprovechan muy bien este
ambiente aprovechando la leña, las plantas forrajeras
para la cría principalmente de cabras y el junquillo
para realizar tejidos con distintos fines. Son
comestibles los frutos de chañares y algarrobos y la
fauna en general es un buen sustento de proteínas. En
las lagunas de bañados los de Guanacache y El Rosario,
en estos sitios, los antiguos habitantes pescaban percas,
pez muy buscado por su sabrosa carne. Además, es allí
donde comenzaron los cultivos de trigo en Mendoza a principio de siglo.
Como fue señalado en la reserva de Ñacuñán, la cubierta
medanosa, en el norte y este de la Provincia, es
prácticamente continua y solamente se ve interrumpida
por los cursos y depósitos de los ríos Tunuyán y
Mendoza, y por los salitrales y depósitos lagunares del
ambiente de los ríos Mendoza, Desaguadero y San Juan.
Las unidades de ambientes de lagunas ocupan una enorme
extensión, en el noreste.
La existencia de un nivel de aguas freáticas a
relativamente poca profundidad, entre 8 y 20 metros,
permite el abastecimiento de agua a los árboles
“freatófitos” como el algarrobo.
Como particularidad de la reserva se destacan un
conjunto de médanos, que superan los 15 metros,
denominados “Los Altos Limpios” (médanos sin cobertura
vegetal). La falta de cobertura puede deberse a
prácticas intensas de desmonte en épocas pasadas, aunque
algunos investigadores señalan que esto no alcanzaría
para justificarlo. Se ha sugerido que en el punto de
localización de los médanos se produce una condición
particular de los vientos dominantes, los cuales
presentarían más de una dirección y una mayor
intensidad, lo que impediría tanto la revegetación como
la migración de los mismos.
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