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HISTORIA
Ello motivó
que, como resultado del estudio de un distinguido profesor de
Buenos Aires, el Dr. Pedro Arata, se sancionara en 1893, la
primera Ley de vinos, elaborada por él. En Mendoza, por impulso
de Emilio Civit, se dictó en 1898 una norma similar. Estas
tenían como finalidad proteger la genuinidad del producto,
definiendo por primera vez al vino, como el resultado de la
fermentación del zumo de la uva fresca, y previendo que los
procesos de adición de azúcar ó de alcohol debían ser aclarados
en la etiqueta para evitar el engaño al consumidor.
En 1904, debido a la difusión en Buenos Aires, de vinos
elaborados en base a pasas de uvas, se sancionó la segunda Ley,
fundada por el destacado jurista Julián Barraquero. Se consideró
bebida artificial aquella que se le agregan sustancias, que aún
siendo naturales en los vinos genuinos, alteren su composición ó
desequilibren la relación de los componentes del vino original.
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El problema de
los excedentes de vinos surgió debido a la difícil situación
económica global de fines del Siglo XIX. Fue entonces cuando la
provincia de Mendoza dictó las leyes regulatorias en 1914 y 1915
a fin de retirar del mercado los excedentes, creándose la
Sociedad Vitivinícola de Mendoza para adquirir los frutos
sobrantes, pero estas leyes de aplicación sólo en Mendoza
posibilitó el crecimiento de otras provincias.
El problema de los excedentes continuó y se agravó con la crisis
mundial de 1930. Para afrontar el problema se creó la Comisión
de Defensa Vitivinícola, la cual proponía que la Sociedad
Vitivinícola de Mendoza y la Asociación Vitivinícola de San
Juan, como grandes cooperativas debían agrupar a todos los
productores, teniendo como fin defender la producción , abaratar
los precios de consumo, formar reservas para añejar y construir
bodegas para los viñateros sin Bodegas. La experiencia no se
pudo concretar. La Nación dictó dos leyes creando la Junta
Reguladora de Vinos, autorizada primero para comprar excedentes,
y luego para adquirir tierras en producción y destinarlas a
otros usos.
En la década de 1940-50, se
produce una situación novedosa. Por la inmigración interna y
externa crecen las grandes ciudades, se desarrolla la industria
liviana y el salario aumenta su participación nacional. Se
empieza a desarrollar en forma masiva la elaboración de
variedades comunes y la instalación de plantas de
fraccionamiento en los centros de consumo. Se conforma así un
modelo de vitivinicultura dividida entre viñateros, bodegueros y
fraccionadores.
La vitivinicultura en los años ´60, busca asegurar nuevamente la
calidad de sus vinos mediante la sanción de una ley general –
Ley 14.878 – que establecía fuertes sanciones para la
adulteración y la creación de un organismo especializado, el
Instituto Nacional de Vitivinicultura. El mismo debía fiscalizar
y proveer al desarrollo y perfeccionamiento de la producción, la
industria y el comercio vitivinícola, cuya expansión en ningún
caso podía ser restringida ni regulada.
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