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Lavalle es reconocido por su turismo cultural, sus tradiciones y sus fiestas religiosas.

En este departamento es donde se encuentran radicadas las comunidades huarpes de la provincia, que aún conservan muchas de sus costumbres autóctonas.

Año a año, es posible apreciar su cultura, su gastronomía típica, destrezas criollas, ceremonias religiosas en celebraciones como la Fiesta de la Asunción en agosto, o la Fiesta de Lagunas del Rosario en octubre. Se pueden visitar la Capilla Histórica, el Museo Regional y la Casa del Apicultor.

Hacia el noreste, Lavalle es un antigua residencia indígena que muestra su árido rostro maquillado por la desertificación. Un curioso tributo a las depreciaciones de un confuso progreso.

El agua de montaña, ahora contenida en los diques sobre los ríos Mendoza y San Juan, hizo desaparecer las antiguas lagunas de Huanacache, donde se desarrollo una interesante artesanía de junquillo, lana y cuero que perdura aún con esfuerzo y amor al terruño, en aislados puestos de cabras de zona.

En la temporada estival, es posible realizar dos excursiones, el Bosque Telteca, y en el desierto las dunas de Los Altos Limpios.

En pueblos como San Miguel, Asunción, o El Forzudo, se conservan antiguas iglesias, donde anualmente, las fiestas patronales, convocan a los habitantes del desierto, en una fusión de ritos paganos y católicos, donde los festejos duran varios días con manifestaciones folclóricas y gastronómicas.

Los productos expuestos y comercializados, son el fruto de constantes rondas de compras que el gobierno realiza entre los puestos, para permitir su sostenimiento económico, y también para estimularlos a mantener vigente sus técnicas artesanales.

La gastronomía local, representada por chivitos a las llamas, chanfaina, quirquincho a las brasas, es posible degustarla todo el año.

En Lavalle se encuentra la ruta El Encón, que permite unir Mendoza con el norte de San Luis y con el valle de Traslasierra, en la provincia de Córdoba.