Buscar Hoteles

Fue creada en 1985. Comprende 20400 hectáreas y protege el sector de bosques nativos más importante de la provincia. Se ubica en la llanura centro-norte de la Provincia de Mendoza, en la denominada Travesía de Guanacache. El clima es desértico con variaciones amplias de la temperatura con veranos muy cálidos e inviernos fríos. Las temperaturas varían entre 40-42ºC en verano y hasta -10ºC en invierno.
La región posee una gran diversidad biológica, a pesar de estar ubicada dentro de la zona más árida de Mendoza (150mm de precipitación anual).

El nombre de la reserva deriva de la lengua huarpe Chrein o Teñc = maduro y Chreca o Teca = fruto o semilla interpretada como fruto maduro, posiblemente el del algarrobo ya que constituía un alimento base para estas tribus.
Desde el punto de vista biológico, la reserva está situada dentro de la provincia fitogeográfica del Monte con influencia de especies chaqueñas.
El puesto de guardaparques se llama El Pichón donde se dispone de un centro de interpretación muy interesante.

El motivo fundamental de la creación de la reserva lo constituye la conservación del bosque de algarrobo dulce Prosopis flexuosa. Esta especie es el árbol más abundante, y forma bosques abiertos de árboles dispersos. Depende del agua subterránea (napas freáticas) que se encuentra a una profundidad de aproximadamente 10 metros, por lo que domina en los sitios bajos o en médanos de escasa altura. Esta última característica puede observarse en los “altos limpios” (médanos desnudos), que por su altura (hasta 15 metros) permiten sólo el crecimiento del algarrobo en los intermédanos. Debido a que los algarrobos adultos obtienen agua principalmente de las napas freáticas, se denomina a esta formación vegetal como “bosque freatófito”.

Los algarrobos de ésta región son los árboles nativos y silvestres más altos de Mendoza, llegando a unos 15 metros de altura en los ejemplares más añejos. El bosque en general es abierto tornándose más denso en las líneas de falla o cauces temporarios. Se presume que el bosque de la región no fue tan intensamente talado como en otras áreas ya que los médanos dificultan el acceso a explotación por el hombre. La tala fue intensiva a principios de siglo para la utilización del carbón (para el tren y la iluminación de la ciudad). La madera es de gran dureza y alto nivel calórico.

El algarrobo dulce constituye la especie clave dentro del ecosistema de Telteca ya que su protección garantiza la conservación de un gran número de especie vegetales y animales (“especie paragua”). Sus funciones ecológicas dentro del ecosistema son de lo más variadas: constituye una fuente de alimento para los animales herbívoros ( mara, cuises, ratones de campo, vizcacha), tanto por sus hojas como por sus nutritivos frutos en vaina: provee sitios de nidificación, de comportamientos reproductivos y de cuidado de territorios para un gran numero de especies de aves; sus ramas espinosas periféricas, que llegan al suelo, proporcionan refugio para animales pequeños que construyen madrigueras bajo sus copas; además de proveer sombra. Numerosos insectos que son atraídos por sus flores, frutos, y troncos son una rica fuente de alimento para aves, lagartijas, insectos predadores y arañas.
Los primeros pobladores que se conocen de la región fueron los Huarpes quienes utilizaban eficientemente los recursos que brindaban las lagunas y el monte.
Con el crecimiento del oasis de cultivo, el agua subterránea que alimentaba las lagunas mermó y se disecaron. Luego comenzó un período de tala indiscriminada para la provisión de carbón, leña y madera a principios de siglo. La cría de ganado doméstico implicó otro impacto. La creación de la reserva y el uso controlado de este ecosistema permiten que hoy podamos apreciar un bosque en recuperación, que cada día se aproxima más a lo que fue originariamente.

Los pobladores actuales aprovechan muy bien este ambiente aprovechando la leña, las plantas forrajeras para la cría principalmente de cabras y el junquillo para realizar tejidos con distintos fines. Son comestibles los frutos de chañares y algarrobos y la fauna en general es un buen sustento de proteínas. En las lagunas de bañados los de Guanacache y El Rosario, en estos sitios, los antiguos habitantes pescaban percas, pez muy buscado por su sabrosa carne. Además, es allí donde comenzaron los cultivos de trigo en Mendoza a principio de siglo.

Como fue señalado en la reserva de Ñacuñán, la cubierta medanosa, en el norte y este de la Provincia, es prácticamente continua y solamente se ve interrumpida por los cursos y depósitos de los ríos Tunuyán y Mendoza, y por los salitrales y depósitos lagunares del ambiente de los ríos Mendoza, Desaguadero y San Juan. Las unidades de ambientes de lagunas ocupan una enorme extensión, en el noreste.

La existencia de un nivel de aguas freáticas a relativamente poca profundidad, entre 8 y 20 metros, permite el abastecimiento de agua a los árboles “freatófitos” como el algarrobo.

Como particularidad de la reserva se destacan un conjunto de médanos, que superan los 15 metros, denominados “Los Altos Limpios” (médanos sin cobertura vegetal). La falta de cobertura puede deberse a prácticas intensas de desmonte en épocas pasadas, aunque algunos investigadores señalan que esto no alcanzaría para justificarlo. Se ha sugerido que en el punto de localización de los médanos se produce una condición particular de los vientos dominantes, los cuales presentarían más de una dirección y una mayor intensidad, lo que impediría tanto la revegetación como la migración de los mismos.